Crear las canciones de mi nuevo disco “La nota más alta” fue una suma de introspección, creación y codificación artística de muchas experiencias vividas a lo largo del tiempo. Llevo años haciendo mis propias canciones, pero es cierto que, exceptúando “La fonda de Lola” y unos pocos temas más, siempre preferí dedicarme a la música tradicional. No sé, supongo que me parecía más importante y prioritario. Por eso las fuí “guardando en un cajón” mientras rescataba del olvido muchos romances, melodías, tonadas y canciones antiguas recogidas a lo largo y ancho de mi tierra asturiana.

Cuando por fin decidí abrir ese cajón, encontré muchas letras, anotaciones y bocetos de canciones. Algunas estaban a medio empezar, junto a versos sueltos y varias ideas dispersas, pero otras ya las tenía perfectamente terminadas y listas para grabarse. Elegí cuatro de ellas para mi EP “La nota más alta“.

Esta canción es una reflexión acerca de la vida y su naturaleza fugaz. La expresión de subir o bajarse de "El tren de la vida" es absolutamente universal. Todo el mundo la entiende.

Así fue que durante la grabación en directo improvisé unos solos con el violín y, siguiendo el consejo de Jorge Otero y Juanjo Zamorano, rescaté mi vieja mandolina para cantar mientras tocaba y llevarla al límite en las partes instrumentales. El swing del contrabajo y la guitarra acústica pusieron el resto hasta conseguir un sonido evocador de aquellos trenes de vapor antiguos, los mismos que admiramos en películas inolvidables como “Asesinato en el Orient Express“, los viajes a Hogwarts de Harry Potter, clásicos de cine bélico como “El coronel von Ryan“, “Lawrence de Arabia” o “El tren” que iba lleno de obras de arte y consiguió detener Burt Lancaster. Y sin olvidar trenes de factura americana como la de “O Brother” o aquel que surcaba el cielo en “Regreso al futuro” y tantas otras películas que ambientaron las tardes de verano de nuestra infancia y adolescencia…

En fin, quiero decir que los trenes siempre me parecieron fascinantes, aunque no tanto como el tren de la vida, ese tren a bordo del que vamos todos y del que algún día bajaremos tarde o temprano. Esta es la letra de mi canción “El tren“:

El tren de la vida es rápido como el viento, aunque todo el mundo vaya metido dentro.
Mi abuelo siempre decía que si nacemos, es por viajar a bordo durante un tiempo.

Que la vida es igual que un tren.

Muchas estaciones vemos en el trayecto, unas veces solos y otras con compañeros.
La familia, la pareja y los amigos, más lejos o cerca, todos irán contigo.

Y cuando el tren cambie de vía, tú no te debes asustar,
que la tristeza, la alegría y los sueños también nos acompañan en el tren. 
Van en el tren. El tren, el tren, el tren…
Que la vida es igual que un tren. 

Nadie que al tren subió lo hizo para siempre. Todo lo que sube baja: también la gente.
El día que yo me baje del tren, espero que mi sitio deje sólo buenos recuerdos.

Y cuando el tren cambie de vía, tú no te debes asustar,
que la tristeza, la alegría y los sueños también nos acompañan en el tren. 
Van en el tren. El tren, el tren, el tren…
Que la vida es igual que un tren.