Sobre mí

Soy músico desde siempre.

Desde niño me dedico a la música popular y escribo mis propias canciones. Entré al conservatorio con 10 años y hoy soy titulado superior en violonchelo, etnomusicología y doctorando en musicología.

Me apasiona cantar.
Escucha esta versión acústica en español del clásico “My Way” (A mi manera).

Cada concierto que doy es una fiesta musical donde toco hasta 6 instrumentos diferentes como el harpa, el violín, la zanfona, el violonchelo, la mandolina o la gaita. Persigo la excelencia y lo doy todo para emocionar a mi público.

Quizá te sorprenda saber que soy un artista independiente de sociedades de autores, y que gestiono mi música sin intermediarios ni sobrecostes. Tienes mis canciones a tu alcance en plataformas digitales de todo el mundo. Nunca me preocupó ser una estrella, sino entrar en la banda sonora de tu vida.

Mi ética profesional consiste en luchar porque la música sea un idioma universal que sirva para traer belleza al mundo. Es por eso que cuando no estoy en los escenarios, trabajo en la educación pública.

#04 Hombre del norte

Por supuesto que lo confieso. Y que Pedro Garfias me perdone, pero al escuchar su poema “Asturias” con el que mi paisano Víctor Manuel creó la inmortal canción “Asturias”, siempre me entraron ganas de cambiar eso de “yo soy un hombre del sur…”. Porque al fin y al cabo, los asturianos somos hombres del norte, ¿verdad?.

Desde el primer día que la escuché, siendo apenas un chaval, ya me rondaba la idea de componer una canción que comenzase: «Yo soy un hombre del norte», y ¿por qué no? le daría aires y ritmos del sur. Haría un camino de ida y vuelta. La canción uniría tierras no tan lejanas y culturas absolutamente diferentes.

Y por fin esa canción soñada vio la luz en mi disco “La nota más alta“. Su mensaje no podría ser más sencillo: en medio de las polémicas que suscitan las ferias de abril que se celebran en toda la península (Asturias incluída), un asturiano canta con ritmo de rumba. Sé bien que no soy el primero que lo hace (Ramón Melendi mediante), y estoy convencido de que tampoco seré el último.

Debemos darnos cuenta que no importa tanto cómo se canta si no más bien qué se canta. Hay que entender que lo importante es pasarlo bien y dejar a un lado todas las banderas y clichés que no hacen más que separarnos del sentido común y de la alegría que la música suscita a las personas. Ya sean de Asturias, Andalucía, Buenos Aires o México DF.  Ese, y no otro, es el mensaje de mi canción “Hombre del norte“:

Yo soy un hombre del norte, tierra verde y mar azul,
y más me siento del norte cuando tengo que ir al sur.
El sonido de la gaita yo no lo cambio por nada,
aunque me gusta el flamenco, las palmas y la guitarra.

Hay, al sur y al norte, que descubrir el lugar.
Hay, al sur y al norte, donde bailar y cantar.

Canto y olvido las penas, que en este mundo tan necio,
lo mismo el rico que el pobre van los dos al cementerio.
Echo de menos mi tierra, yo no lo puedo evitar,
pero eso no significa que no pueda disfrutar.

Hay, al sur y al norte, que descubrir el lugar.
Hay, al sur y al norte, donde bailar y cantar.

#03 El pájaro

«El Pajaro» es una canción de mi último disco “La nota más alta” que trata sobre el modus vivendi de un galán, un conquistador que va por todos los nidos que le quieran calentar. Los arreglos del violín pretenden imitar también los trinos de los pájaros, de un modo parecido al que hacen algunos músicos de Hungría en canciones tradicionales como “Dinicu” (el “pájaro” traducida).

El argumento de la letra me hizo inclinarme por un estilo muy masculino, tipo a las rancheras, donde la voz lírica brilla mucho, siempre con ese perfume a vida canalla, nocturna y etílica. El mismo aroma que desprende mi canción “El pájaro“:

Tengo fama de galán, de querer a las mujeres. 
Y no tengo más intereses que volar en libertad, 
y vivir intensamente el amor y los placeres.

Tengo fama bien ganada de ser pájaro avispado, 
en mi canto queda claro: nadie me puede cazar. 
Yo voy por todos los nidos que me quieran calentar.

Siempre quise volar libre aunque fuera contra el viento, 
soy el pájaro que vuela sonriente todo el tiempo.
Canto y río por las noches, voy volando por el día. 
Pongo el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.

Tengo claro que la vida se nos pasa en un suspiro, 
mientras sigo mi camino a veces paro a cantar 
las bellezas de la vida a quien me quiera escuchar.

Siempre quise volar libre aunque fuera contra el viento, 
soy el pájaro que vuela sonriente todo el tiempo.
Canto y río por las noches, voy volando por el día. 
Pongo el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.

#02 La que nunca olvidaré

Titular mi nuevo disco “La nota más alta” fue algo sencillo y obvio. Después de años dedicándome a la música tradicional, publicar mis propias canciones tenía mucho de valiente, y quería dar lo mejor. Quería ofrecer mi nota más alta.

La segunda canción del disco, “La que nunca olvidaré“, es una balada romántica que te cautiva por su sencillez y por su forma musical redonda y casi perfecta. No le sobra ni le falta una sola nota y para las partes instrumentales utilicé mi zanfona, ese instrumento tradicional tan propio de los contadores de historias que viajaban por los caminos de la Península.

Se trata de una canción de amor cuya letra evoca constantemente a esa persona inolvidable, a esa pasión imborrable y a ese deseo -tan humano y utópico- de retomar el amor con la ilusión del primer día.

Así, con el espíritu ambulante que nunca me abandona, con la inspiración de quien lo mismo improvisa versos satíricos que canta historias de amor, con un mucho de sinceridad y con un poco de autobiografía, ocurrió que un día terminé mi canción de amor favorita: “La que nunca olvidaré“:

Hoy por fin empezaré a quererte como la primera vez.
Porque sólo fuí feliz contigo. Porque nunca te olvidé.

No sé si después de tanto tiempo sabré dejar de buscar 
tu presencia desde el escenario cuando tengo que cantar

Siempre fuiste la nota más alta, la mejor que yo toqué. 
La más fuerte y la más brillante.
La que nunca olvidaré.

Nunca confesé mis sentimientos, 
intentando conseguir
apartarme de aquellos que viven
sin saber dejar vivir.

Siempre fuiste la nota más alta, la mejor que yo toqué. 
La más fuerte y la más brillante. 
La que nunca olvidaré.

#01 El tren

Crear las canciones de mi nuevo disco “La nota más alta” fue una suma de introspección, creación y codificación artística de muchas experiencias vividas a lo largo del tiempo. Llevo años haciendo mis propias canciones, pero es cierto que, exceptúando “La fonda de Lola” y unos pocos temas más, siempre preferí dedicarme a la música tradicional. No sé, supongo que me parecía más importante y prioritario. Por eso las fuí “guardando en un cajón” mientras rescataba del olvido muchos romances, melodías, tonadas y canciones antiguas recogidas a lo largo y ancho de mi tierra asturiana.

Cuando por fin decidí abrir ese cajón, encontré muchas letras, anotaciones y bocetos de canciones. Algunas estaban a medio empezar, junto a versos sueltos y varias ideas dispersas, pero otras ya las tenía perfectamente terminadas y listas para grabarse. Elegí cuatro de ellas para mi EP “La nota más alta“.

Esta canción es una reflexión acerca de la vida y su naturaleza fugaz. La expresión de subir o bajarse de "El tren de la vida" es absolutamente universal. Todo el mundo la entiende.

Así fue que durante la grabación en directo improvisé unos solos con el violín y, siguiendo el consejo de Jorge Otero y Juanjo Zamorano, rescaté mi vieja mandolina para cantar mientras tocaba y llevarla al límite en las partes instrumentales. El swing del contrabajo y la guitarra acústica pusieron el resto hasta conseguir un sonido evocador de aquellos trenes de vapor antiguos, los mismos que admiramos en películas inolvidables como “Asesinato en el Orient Express“, los viajes a Hogwarts de Harry Potter, clásicos de cine bélico como “El coronel von Ryan“, “Lawrence de Arabia” o “El tren” que iba lleno de obras de arte y consiguió detener Burt Lancaster. Y sin olvidar trenes de factura americana como la de “O Brother” o aquel que surcaba el cielo en “Regreso al futuro” y tantas otras películas que ambientaron las tardes de verano de nuestra infancia y adolescencia…

En fin, quiero decir que los trenes siempre me parecieron fascinantes, aunque no tanto como el tren de la vida, ese tren a bordo del que vamos todos y del que algún día bajaremos tarde o temprano. Esta es la letra de mi canción “El tren“:

El tren de la vida es rápido como el viento, aunque todo el mundo vaya metido dentro.
Mi abuelo siempre decía que si nacemos, es por viajar a bordo durante un tiempo.

Que la vida es igual que un tren.

Muchas estaciones vemos en el trayecto, unas veces solos y otras con compañeros.
La familia, la pareja y los amigos, más lejos o cerca, todos irán contigo.

Y cuando el tren cambie de vía, tú no te debes asustar,
que la tristeza, la alegría y los sueños también nos acompañan en el tren. 
Van en el tren. El tren, el tren, el tren…
Que la vida es igual que un tren. 

Nadie que al tren subió lo hizo para siempre. Todo lo que sube baja: también la gente.
El día que yo me baje del tren, espero que mi sitio deje sólo buenos recuerdos.

Y cuando el tren cambie de vía, tú no te debes asustar,
que la tristeza, la alegría y los sueños también nos acompañan en el tren. 
Van en el tren. El tren, el tren, el tren…
Que la vida es igual que un tren. 
« Siguientes entradas

© 2018 Héctor Braga

Tema por Anders NorenArriba ↑